dimarts, 16 d’agost del 2011

El mercadillo (2): Stortorget

Stortorget, Tromsö 2011 from Josep M. Comelles on Vimeo.

Del Cabo de Gata a Tromsö se extiende Europa. Hasta cierto punto. En El Nord que Josep Pla publicó hacia 1925, afirmaba que más allá de Trondheim (a unos 1000 kms al Sur de Narvik) terminaba Europa. Ciertamente, la Europa al Norte del paralelo de Trondheim es un mundo que fue colonial y que, a pesar del cosmopolitismo actual, de las Universidades y los aeropuertos sigue siendo un confín. También lo son cabo de Gata y el Sureste Peninsular. La serie de vídeos sobre mercadillos se amplia pues con este contraste Norte-Sur, esperando en un par de meses su ampliación hacia el extremo oriente.

Los mercados ambulantes, las plazas de mercado me fascinan desde hace años. Les he sido fiel desde que empecé mis andanzas viajeras hace cuarenta y tantos años. Cambian pero no tanto, espacios de paz, de relación, de civilidad, de miradas mas o menos indiscretas como las de la cámara-ojo. Tromsö fue siempre puerto de comercio y mercado. Por eso tiene algo de Sur, algo...

Turistas en el puerto, perplejos

Sigthseeing from Josep M. Comelles on Vimeo.

Honningsvåg no es precisamente Atenas. Desde su fundación como ciudad a mediados del XIX ha sido pueblo pesquero, que vivía de vender el pescado seco (stockfish) o el bacalao a los pobres del Sur. A España, a Portugal, a Italia. Allá en el Sur el bacalao seco y el arenque en salazón (el guardiacivil en el lenguaje coloquial) fueron, me recordó siempre mi abuela "la carne del pobre", la de la clase obrera. Pobres vendiendo a

pobres, temblando durante las crisis del Sur: la Guerra española, la II Guerra Mundial. Los ricos no iban a Honninsgvåg. Los cruceros de lujo de antes de la Guerra, fondeaban al Norte de la isla, frente a Hornvik, y los cruceristas de lujo subian la escalerade piedra hasta el Cabo Norte.

El puerto de Honningsvåg desde 1893 ha sido escala del "expreso costero" (Hurtigruten). Durante un siglo eran barquitos pequeños, una suerte de ómnibus de la RENFE de antaño, con parada en todos los puertitos, llevando pasajeros, víveres y animales. Luego, a partir de la prosperidad en la Europa, Nordkapp se conviertió en una suerte de destino mítico para todos los capitanes Hatteras de agua dulce, como yo mismo, para motarras que circulan por carreteras desiertas allá donde se acaba la tierra y algunas creen contemplar la banquisa en el horizonte.

Pero eso es otra cosa, es el otro extremo de la isla, Magerøya, en este lado que mira al sur la ciudad, o el pueblo grande no tienen hoy oro aliciente especial que la llegada diaria, a primera hora de la mañana del Hurtigruten que viene de la frontera con Rusia, y a media mañana por la escala de cuatro horas del que viene de Bergen y Tromsö. Desembarcan turistas alemanes y franceses, de edad provecta que prefieren navegar en unos barcos que aun conservan algunos rasgos de los tiempos pasados. Pero también está la ciudad, o el pueblo, vaya ud. a saber, donde recalan los cruceros internacionales, espantosos artilugios marítimos, contenedores de miles de turistas.

Desde hace algunos años, los hijos y los nietos de los pobres que compraban el bacalao del Norte barato, se han hecho, o piensan que se han hecho ricos. Los antiguos pobres navegan en cruceros Renaissance style, esto es de decoración interior profundamente hortera, con ascensores dorados y escalinatas que se pierden en las nubes, donde ellas sueñan en ser cenicienta durante una semana y ello, plutócratas como los que antaño podían permitirse el lujo de bajar a tierra.

Gamvik y yo solemos ser fieles a esta ciudad, o pueblo. Tras unos días perdidos por las calas, los montes y las bahías secretas de la isla, entre pájaros, disfrutando del viento, del olor a bacalao, de la humedad del aire y del oleaje, evitando la teoría de autocaravanas que van al Cabo Norte a toda pastilla y vuelven a toda pastilla y media, las norias de autocares que descargan a la infanteria de los cruceros, nos gusta "bajar" a ver "la animación del puerto", a fer el badoc. Compras en Coop, te acercas a Nordvågen, evaluamos los cambios que han acaecido los últimos años. Esta vez la cámara ojo se fija en los que desembarcan, españoles, italianos, alemanes, franceses del los dos barcos del puerto y como erran por un no lugar, ante la sorpresa de la gaviota.

dilluns, 28 de març del 2011

El mercadillo (1) del Cabo de Gata

El Mercadillo from Josep M. Comelles on Vimeo.

Cuando menos te lo esperas recalas en un rincón de carretera sin salida. Unas cuantas camionetas cansadas , gentes del pueblos a los que ya no oprimen, al menos sobre el papel, cadenas, montan tenderetes que apenas han cambiado, o sí. Más plástico, más cartón impreso, menos caixes d'ous de maderas que no vienen de Oriente. Cualquier día de la semana, hasta mediodía. Esto era domingo, a finales de otoño, en el Sur, en el linde del desierto. El mar, un aire siempre polvoriento, colores desvaídos. Gitanos, moros, europeos del Norte en la Arizona ibérica, vecinos, domingueros de parada en parada, de fruta fresca a frutos secos, del bacalao a la ropa y tiro porque me toca.

"¡A un euro!"

"¡A tres euros!"

"¡Todo a cinco, que ya nos vamos!

A las dos tocadas, desembalar. Bolsas de plástico que la brisa arrebola pasean por el campo silencioso. El rumor de las olas. El olor del polvo. Cae la tarde.

dimarts, 14 de desembre del 2010

Los vecinos pollos

Neighbours from Josep M. Comelles on Vimeo.

Trelleborg, Skåne (Sweden). Chicken and chicks run everywhere in public spaces.

Llegas a mediodía. La ciudad es pequeña, modesta, puerto de embarque de la vieja linea que enlazaba, mediante train-ferry Berlin, Oslo y Estocolmo. Ahora ya no atraviesan el puerto los coches de la Companhia Internacional de Carruagem Camas o de Mitropa. Embarcan en los ferrys roll-on roll of, containers enormes de Maersk o China Shipping en barcos que han perdido cualquier asomo de lujo y distinción, Skåne Mecklemburg-Vorpommern en los que convivimos unas horas camioneros y algunos escasos turistas por las tranquilas aguas del Báltico, hasta Rostock, Sassnitz o Travemünde. Buques con cubiertas enormes, como un hangar de portaaviones donde coches y autocaravanas son enanos frente a las 40 toneladas de los camiones, o los container sobre las plataformas de los vagones del ferrocarril. Sabes que ese día se termina el verano. Que una vez desembarques en el continente, a unos dos mil quilómetros estarás en tu domicilio de invierno. Trelleborg deviene una rutina agridulce anual, la vista al ICA para las últimas compras, un vistazo a las rebajas. Este año en cambio tuvimos tiempo para la ciudad. Las urbes escandinavas tienen secretos a voces ocultos, son ciudades un poco raras puesto que adaptadas a un clima severo, son ciudades muy igualitarias producto de un concepto de la sociedad civil profundamente arraigado. Por eso no nos extrañó que los pollos del parque público, saliesen de los límites del mismo y se instalasen en la calle principal para reivindicar su derecho a la libre circulación.

dijous, 14 d’octubre del 2010

La Frontera

The Border from Josep M. Comelles on Vimeo.

Dejas el coche al pie de una ermita en un confín de Europa. Paseas hasta el mar una tarde deliciosa, soleada, casi sin viento, cara al Mar de Barents. Llegas a la playa. Te tumbas en la arena. Oyes gente que se acerca. Y sucede