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diumenge, 30 de desembre del 2012

Scorpio


Scorpion from Josep M. Comelles on Vimeo.


Gamvik te una especial capacitat per captar coses insòlites, com aquest escorpí empaitant uns treballadors portuàris durant una escala de ferry a Gdynia (Polònia)

dissabte, 15 de setembre del 2012

Funàmbul


CML 2012 Caterpillar from Josep M. Comelles on Vimeo.

Estàs al port exterior de Umeå, al Nord de Suècia. Fa una tarde asolellada. Esperes a la cua del ferry que et deixin embarcar. Els motors estan parats. La gent te una somnolència de tardor. Mires per la finestra de tant en tant. Tens la càmara Lumix a la ma, i passen coses.

dimarts, 18 de novembre del 2008

¿Te gusta conducir? De viajar y otras soledades


Desde 2002 Gamvik y yo viajamos solos. Entre ir cuatro en 9 metros cuadrados y dos en doce hay bastante diferencia, y nuestra experiencia con las autocaravanas nos lleva ahora a considerarnos expertos en ellas. Por eso en este blog hablaremos de vez en cuando de detalles que pueden ser útiles para el neófito en navegaciones terrestres o servir para incitar a los no neófitos a comentar y añadir cosas con las que todos aprendemos. Pero vayamos por partes.

Cuando alguien sabe que tenemos una autocaravana, suele mirar con los ojos al cielo y decir con voz meliflua:
- ¡Como me gustaría tener una!
Gamvik y yo le contestamos:
- ¿Te gusta conducir?

A Gamvik, que es una pisapedales -aunque solo le gustan los cambios automàticos-, le encanta llevar el timón y zamparse seis o setecientos kilómetros si conviene. A mi también. Y eso te gusta o no te gusta. Has de asumir que los trayectos de autopista son una triste obligación "profesional" que hay que hacer para llegar dónde te place.

I’ve met some folks who say that I’m a dreamer
And I’ve no doubt there’s truth in what they say
But sure a body’s bound to be a dreamer
When all the things he loves are far away.
And precious things are dreams onto an exile
They take him o’er the land across the sea
(Robert Farrelly, The Isle of Innisfree )

Luego, una vez far away las etapas son cortitas y los placeres intensos. Por eso tener una autocaravana exige - como en el anuncio - que te guste conducir. En caso contrario, hay muchas alternativas. Puede gustarte navegar y para eso están los barcos. Creo que a Gamvik y a mi también nos gustaría si estuviésemos en una costa complicada y anfractuosa, como las del Norte, o cerca del sistema europeo de canales. Sino te gusta conducir ni navegar siempre queda la opción de otras fórmulas más sedentarias de viajes - pasar diez días bajo un cocotero en un hotel de Lloret pero en Bali -, o bien dedicarte a los placeres del trekking cuya oferta actual es impresionante. Nosotros no podemos hacer trekking y bien que nos pesa, y por eso lo compensamos cumpliendo con la idea que viajar y conocer, es una forma de iniciación que en la cultura occidental hunde sus raíces culturales en los viajes fantásticos de Odiseo, de Sindbad o de Polo, y más cerca de nosotros en Robinson Crusoe, o en Conrad.

Quan surts per fer el viatge cap a Itaca,
has de pregar que el camí sigui llarg,
ple d'aventures, ple de coneixences.
Has de pregar que el camí sigui llarg,
que siguin moltes les matinades
que entraràs en un port que els teus ulls ignoraven,
i vagis a ciutats per aprendre dels que saben.
Tingues sempre al cor la idea d'Itaca.
(Kavafis, Trad Carles Riba: Viatge a Itaca).

Y aun en un mundo tan conocido como este, todavía es posible descubrir, porque el descubrimiento no tiene que ver con lo objetivo, sino con la relación subjetiva que establece en el viajero con lo que el desconoce. Viajar es aprender, adquirir experiencia y tratar de comprender a los que no son como nosotros. Y eso puede hacerse en cualquier latitud y en cualquier longitud, aunque a veces los resultados sean desconcertantes:

"Nouveau venu, qui cherches Rome en Rome
Et rien de Rome en Rome n'aperçois,
Ces vieux palais, ces vieux arcs que tu vois,
Et ces vieux murs, c'est ce que Rome on nomme.
(Du Bellay, Antiquités de Rome)

Dicho esto, si alguien ha pensado en una autocaravana, la primera respuesta que ha de darse - él y su pareja, ambos -, es si están dispuestos a conducir. Si es que sí, de lo que nos congratulamos, en un próximo post trataremos de contar qué puede hacer.

Francel

divendres, 14 de novembre del 2008

Autocaravanas Camping-car Husbil Bobil

En el doblaje de una de las mejores películas de Preston Sturges, Sullivan's Travels, la expresión yate de tierra me sorprendió cuando la oí durante los sesenta. En aquél tiempo la cosa más próxima a una auto caravana, que entreví en mi primer viaje en el viejo 4L a Europa hace cuatro décadas, eran las furgonetas Volkswagen, de motor boxer refrigerado por aire en la parte trasera. Se convirtieron esas furgonetas en un mito hippy cuando los norteamericanos enloquecieron con esa versión rupestre del escarabajo. Las mirábamos con envidia por las carreteras europeas - no teníamos entonces para pagar los peajes de las pocas autopistas- mientras viajábamos con el Renault de 845cms cúbicos cargados hasta el registro.
Dormíamos a salto de mata en las cunetas, en viejas tiendas de lona, con doble techo, que podían alquilarse en Bavillesset, al final de Enrique Granados cabe a la Diagonal. Descubrimos así las Europas, los primeros hipermercados, la experiencia de unos países próximos pero lejanos puesto que los 25Hp del 4L no daban para
mucho más a 50 o 60 de promedio.
Luego, fuimos prosperando, primero con la tienda con avance, más adelante con la chalet que nos pareció un lujo de sátrapa persa. Nos hicimos algo mayores y la primera caravana la arrastró el Renault 12S que había heredado de mis padres. Con ella alcanzamos a ver las torres de vigilancia de la frontera con el Este. Pasamos por fin al camping car de primera generación, pesado, con su chasis Fiat Ducato de 75HP sin dirección asistida y sin aire acondicionado. Con aquella cosa llegamos hasta Trondheim, el límite de Europa según Josep Pla. Descubrimos la fascinación de los bosques con trolls. Perdimos dos o tres kilos dándole a una dirección de hierro, volvíamos con bíceps de cuidado. Luego perdimos la piel en un lugar de la Alcarria, y durante un lustro abandonamos nuestras navegaciones terrenales. Pero nos pudo el recuerdo y seguimos con las autocaravanas, gozamos del diesel turbomecànico de 85Hp - sin dirección asistida -, y con el llegamos, por segunda vez al Mar Artico en 1998. Los hijos crecieron de verano en verano, viviendo con nosotros de nómadas del Norte. Vimos eclipses totales, cruzamos casi con emoción la frontera de la DDR en 1990, aquel límite que durante veinte años se nos había resistido y empezamos a sentir los cuatro que aquel trasto de segunda mano podía ser como el pato de Nils, y nos enamoramos del Norte. Los hijos se fueron. Cambiamos tres veces más de carromato, y como el capitán Hatteras de Julio Verne tenemos desde entonces una brújula interna que mira al Norte.

dilluns, 10 de novembre del 2008

Camino del Norte. Inmensidades

En los tiempos que corren, de crisis y vacaciones cortas, la mayoría de quienes viajan al Norte utilizan los cruceros, los vuelos baratos y coches de alquiler. Algunos, los de autocaravana, suelen ir una vez hasta el Nordkapp a toda prisa y para de contar. Otros, moteros, efectuan el raid. La mayoría de turistas se limitan a las capitales nórdicas: Estocolmo, Bergen, Oslo, Tallinn, Sant Petersburg, Riga o Helsinki. Muchas guías (Michelin, Lonely Planet y otras) ya no están pensadas para el viajero con cierto tiempo y reposado y los contenidos que ofrecen son pobres, puesto que adaptados a una modalidad de viajero de corto recorrido. Aun conservamos una Guide Bleue de Noruega de tres decenios atrás concebida como un derrotero naval, con descripciones minuciosas de todas y cada una de las carreteras de Laponia.

Dicho esto, viajar a y por Escandinavia requiere tiempo, bastante tiempo. La superficie de todos los estados escandinavos, más Finlandia y los Países bálticos viene a ser la suma de Francia, Portugal, España y el Benelux, esto es casi un millon y medio de kilómetros cuadrados. Entre la frontera germano danesa en Flensburg (D) y la ciudad de Kirkenes en el extremo Este del Finmark (N) hay casi 3000 kms. De ahí a Helsinki en el S. de Finladia casi 2000. De Tallinn (EST), frente a Helsinki, a la frontera lituano-polaca otros 400. En cambio la anchura del territorio es modesta, de E a W la distancia más grande es posiblemente de Bergen a Estocolmo, unos 600 kms.

Ese territorio tan enorme tiene una población menor de 30 millones de habitantes, frente a los 150 o 160 de Francia, España, Portugal y el Benelux. El 80% vive al Sur de la línea que une Helsinki con Oslo pasando por Estocolmo y Uppsala. La densidad de población es muy baja, menor de la de algunas zonas de Teruel, Cuenca o Soria en la Península Ibérica. Ningún otro territorio de la Europa Schengen está tan despoblado como este con la salvedad de Islandia.

La Escandinavia (mas Finlandia) más propiamente Artica, es la que queda al Norte del Círculo Polar. Queda al Norte de un arco entre Mo-i-Rana en Noruega y Rovaniemi en Finlandia. En ese inmenso territorio, tan grande como España, viven menos de un millón de personas. Ninguna otra zona geográfica Artica en todo el Globo es tan accesible como esta: basta un DNI o un pasaporte que nadie va a solicitar jamás, no hay ninguna restricción via visado como sucede en la Federación Rusa, ni es necesario un viaje extremadamente caro como sucede con Alaska o el Norte de Canadá. Además, por los efectos de la corriente del Golfo, los veranos son aceptablemente cálidos y la red de carreteras asfaltadas llega a todos los rincones, igual que la cobertura de teléfonos móviles. No se olvide que se trata del primerísimo mundo en cuanto a organización de la sociedad.

Claro está que para el turismo llamado "de aventura" puede parecer poco atractivo, parecer, puesto que en muchos lugares de Escandinavia, cuando vas a salir con mochila al monte se te pide dejes información sobre cuanto tiempo vas a estar fuera y se te advierte en media docena de lenguas que riesgo haylo. Y lo hay...

El Norte necesita tiempo y por eso algunos veraneamos allí, del mismo modo que otros invernan en el Sur de la Península Ibérica. Tiempo para estar, tiempo para respirar, tiempo para llegar. De eso hablaremos en otro post.

Francel

dimecres, 5 de novembre del 2008

Qualsevol nit surt el sol

En 1925 Josep Pla cruzó el Báltico de vuelta a casa tras un periplo por Escandinavia. Navegó primero de Oslo a Trondheim. Fue consciente que la vieja Nidaros era el confín de una Europa que parecía terminar allí. El tren, via Ostersund le llevó hasta Estocolmo. Sus notas de viaje son un documento fascinante sobre las impresiones del viaje, de las gentes y del paisaje. Al ver alejarse los diques de Trelleborg, a bordo del vapor que le llevaba a Alemania, expresa el desgarro del alejamiento. Lo revivimos con emoción cada año cuando embarcamos para volver al continente.
A principios de siglo Selma Lagerlof imaginó un libro para que los escolares suecos supiesen del folklore de su país. Nils Holgersson vagó por los aires a lomos de un pato blanco del cabo Smygehuk en Skäne a la cima del Kebnekaise en Norrbotten. Nosotros - Gamvik y yo - navegamos en una autocaravana más allá de donde fueron Nils y su pato. Más al Norte, más al Este, incluso cruzando el mar al Oeste hasta las Islas Foroyar e Islandia. Es un mundo de luces de nácar, de silencios, de soledades, de colores y olores en el que no se pone jamás el Sol. No se deja facilmente. Pero le atrapa a uno y quizás nuestra experiencia sirva a aquellos que, aun intrigados por el Artico, no se dan cuenta que es el único lugar de ese mundo, dentro del territorio Schengen - o fuera de él - al que se puede llegaral volante de un coche, o como es nuestro caso, de una autocaravana y vagar libremente no condicionado por los horarios de las escalas de los cruceros ni por funcionarios impertinentes de fronteras.

En este blog contaremos nuestras experiencias, propondremos rutas, quizás descubramos algunos lugares que no salen en las guías más allá o más acá -depende- del Cabo Norte que, visto desde nuestra perspectiva podria decirse parafraseando lo que Proust escribió en relación a Venecia: que puede ser decepcionante por las características de su explotación turística, y que oculta en la misma Mageroya, varios lugares fascinantes que el turista accidental se pierde sin remisión.