dimarts, 25 de novembre de 2008

Autocaravanas, connais pas? 1 Vivir

Tras dos décadas de viajar en autocaravana, y andar por la séptima que espero nos entreguen en unos meses, Gamvik y yo hemos desarrollado un conocimiento bastante profundo sobre esos artilugios. Gamvik alardea, y la creo, que sería capaz de diseñar la autocaravana perfecta. Esa es una casi utopía que sólo sería posible si fuese la fabricante y pudiera ajustar caso a caso las necesidades de cada cual. En parte las empresas lo hacen, y actualmente sobre la base, en Europa, de unos veinte-treinta fabricantes, la gama de modelos que ofrecen ronda los varios centenares. No es nada raro. El vehículo es tu casa.

Al neófito hay que aconsejarle vivamente que empiece alquilando. Es suficiente un fin de semana. Alquile, no con doce amigos para que le cueste menos, sino para saber si con la o las personas con las que pretende viajar habitualmente se encuentra a gusto. No le importe tanto el tipo de vehículo, sino el tipo de vida que va a llevar. La autocaravana deriva directamente de los carromatos de los circos y del nomadismo y de la navegación de placer. Hay que convivir en doce metros cuadrados y si el tiempo fuera es malo no se puede salir fácilmente al exterior. Vivir en un espacio muy limitado obliga a una interacción cara a cara permanente, y no es posible a menudo desviar la mirada del otro o de la otra. No puede uno escaparse del otro como en otras circunstancias y, como en los barcos, la sociabilidad debe basarse en una reglas de convivencia muy bien consensuadas, en un reparto de las tareas muy equitativo y con cierta capacidad de comunicarse mutuamente que no siempre es fácil de manejar. Por eso no vale alquilar entre amigos y convivir un fin de semana, ahí las relaciones sociales son de otro orden y al ser un periodo de tiempo corto se sobrelleva muy bien. Nosotros durante años viajamos con los dos niños, y desde que fueron adolescentes sólos. Son dos formas completamente distintas de convivir y viajar, pero no esperen que los niños a partir de los catorce-quince años "se apunte" salvo que se trate de una oferta muy especial a un lugar muy concreto. En cambio con los menores nomadear es un placer si no se olvida que el viaje es para que ellos, y especialmente ellos, disfruten. Y aun así ellos mismos confesaban que más de tres semanas se les hacía pesado.

Una vez decididos a comprar no hay que precipitarse. La autocaravana es un producto caro y no se pueden cometer errores. Por eso es mucho mejor empezar con la segunda mano. La inversión es menor, tras el primer verano uno ya sabe si le gusta o no le gusta, y en caso de revenderla tras el verano suele mantenerse el precio, de modo que no implica mucho costo.

La segunda mano ofrece auténticas gangas, puesto que es raro que los vehículos, incluso con más de diez años tengan más allá de 100.000 kms y la mayoría de sus propietarios las cuidan como su casa. Por 12.000€ pueden comprarse vehículos que darán aun mucha guerra y notorios placeres, y por menos de 30000€ vehículos de gama alta con cinco años o menos y menos de 100.000 kms a cuestas. Un autocaravanero convencional recorre de 5 a 10000 kms por año - nosotros tendemos a 15000 o más-, y las mecánicas diesel están en su más tierna juventud. En la compra de segunda mano es mejor recorrer los concesionarios previamente para ver precios y calidades y ofertas. Conviene no precipitarse y durante dos o tres fines de semanas "ver lo que hay". Los concesionarios repasan y reparan los vehículos de segunda mano, y la calidad mecánica de los vehículos actuales - bajo control informàtico- hacen más dificil los "pufos". La mayoria de concesionarias son empresas familiares a las que les interesa que el cliente quede contento y ¡repita!

Decidida la segunda mano - aunque es conveniente una vuelta por los salones de Caravaning para comparar precios -, es muy importante reflexionar muy seriamente sobre si viajará solo, con pareja o con pareja y niños, qué uso viajero le va a dar: playa, montaña, lugares fríos, fines de semana o viajes de varias, etc... No es lo mismo. Los nómadas del Norte sabemos que estaremos menos al exterior que los nómadas del Sur. Por eso nos interesa la habitabilidad interior porque sabemos que fuera estaremos sólo cuando el tiempo lo permita. Con niños interesa que en los periodos de circulación tengan la posibilidad de moverse algo o de jugar y que el espacio lo permita. No es distinto de un barco. Asimismo, si se prevé viajar mucho por zonas urbanas conviene que el vehículo no supere siete metros de largo por la difícil maniobrabilidad en las ciudades. También hay que valorar si se quieren llevar dos o cuatro bicis a bordo o una zodiac con su motor si uno es aficionado a la pesca o a los deportes náuticos. No es fácil elegir, pero es un buen momento para negociar y consensuar: si hay niños por en medio conviene que éstos participen en la elección, que se familiaricen con el vehículo, y que sepamos que tipo de cosas hemos de llevar para que se entretengan y que actividades hay que prever con ellos. La autocaravana puede ser una buena experiencia para ellos para ayudar en tareas domésticas, logísticas o de mantenimiento, como un barco Es una buena manera de reflexionar sobre la propia familia, y de estar intensamente juntos durante un tiempo. Algo que no es siempre demasiado frecuente. Y además permite prescindir de la televisión...

Francel